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Archivos del mes: febrero, 2010

El error de diciembre y la crisis de 1994

Parte 3

La crisis se propago rapidamente por el contexto latinoamericano, alcanzando lugares tan alejados como Argentina. En opinión de Paul Krugman, sencillamente porque para muchos inversionistas ignorantes todos los países latinoamericanos son iguales. Así que el pánico de lo que había pasado en México se extendió a otros países, que de la noche a la mañana se vieron escasos de fondos y endeudados a corto plazo. Krugman dice que los pecados económicos de estos países eran muy pequeños para tan graves consecuencias.

La segunda semana de octubre, la devaluación repentina del peso, que perdió mas de 17 % de su valor en unos pocos días, trajo reminiscencias del denominado “efecto tequila” que se produjo en 1994, cuando lo moneda nacional se derrumbó. Se culpó de la caída estrepitosa del peso mexicano a las operaciones especulativas de un puñado de empresarios. El poder ejecutivo trató de parar la caída, sacando a subasta reservas en dólares.

Entre el 8 y el 10 de octubre, se subastaron 8.900 millones de dólares, una décima parte de las reservas totales de divisas. Aún así, esas reservas se incrementaron de enero a diciembre del 2008 en 5.405 millones de dólares. Eso permite pensar, como afirman muchos expertos, que México está hoy mucho mejor preparado para hacer frente a una crisis.

En el 1994, a diferencia de lo que pasa ahora, la crisis fue el resultado directo de los errores del gobierno mexicano. A finales de aquel año, el déficit público alcanzaba el 7 % del PIB, las reservas de divisas se encontraban a un nivel extremadamente bajo, apenas 9.000 millones de dólares, y el sector bancario venía acumulando problemas de capitalización. En vez de realizar los ajustes necesarios para detener la caída en las reservas, la administración saliente del presidente Carlos Salinas encadenó diversas decisiones erróneas.

Su sucesor, Ernesto Zedillo, anunció precipitadamente planes de devaluación que ocasionaron la huida de las inversiones extranjeras del mercado y amplificaron la caída de la moneda. Millones de hogares se vieron afectados por esta crisis, al no poder pagar sus deudas por las exorbitantes tasas de interés.

Era una situación insostenible ante la cual Zedillo reaccionó devaluando el peso, pero la medida ya era incapaz de frenar la tendencia y finalmente, la economía saltó en mil pedazos. El dólar, que a finales de noviembre tenía un valor de 3.46 pesos, inmediatamente saltó a un precio de 5.15 pesos, mismo que se fijó en los 7.50 pesos en marzo de 1995. Por su parte el PIB desploma lográndose resultados de -17% y -21% durante el primero y segundo trimestres del 95 respectivamente.

Por otro lado, producto de los quiebras y despidos masivos, el desempleo, que en diciembre de 1994 alcanzaba al 3.6 de la Población Económicamente Activa (PEA) llega al 7.6% en agosto del 95. Además, mientras los salarios mínimos sólo reciben un incremento del 31% al pasar de 15.27 a  20.15 pesos diarios, la inflación acumulada a lo largo de ese año va a llegar al 45 por ciento.

 

 

El error de diciembre y la crisis de 1994

Parte 2

Para salir de la crisis los Estados Unidos intervinieron rápidamente comprando pesos del mercado para evitar una mayor depreciación del peso, sin embargo esta medida no era suficiente. El presidente estadounidense Bill Clinton solicitó al congreso enviar un paquete de rescate. Sin embargo diversos representantes del Congreso que se habían opuesto al TLCAN veían esta crisis como un resultado del tratado, (aunque para varios de los economistas, la crisis y el TLCAN no estuvieron directamente relacionados).

El congreso votó en contra de la aprobación de fondos de rescate. No obstante, algunas personas dentro del Tesoro norteamericano encontraron una vía legal para enviar el rescate por medio del Fondo de Estabilización de Divisas, la cual no requería la aprobación del Congreso de los Estados Unidos. Así, se enviaron de los Estados Unidos $20 mil millones de dólares, a los cuales se les añadieron casi $30 mil millones más: $17 mil millones del Fondo Monetario Internacional, $10 mil millones del Bank for International Settlement, mil millones del Banco de Canadá en forma de swaps de corto término y mil millones más provenientes de diversos países latinoamericanos (entre ellas Argentina y Brasil cuyas economías eran severamente afectadas por los efectos de la crisis mexicana). El dólar se estabilizó a un precio de 6 pesos, y por los siguientes dos años, antes de ser afectado por la Crisis financiera asiática de 1998, se mantuvo entre 7 y 7.7 pesos.

Los negocios mexicanos que tenían deudas en dólares, o que se confiaron en comprar suministros de Estados Unidos, sufrieron un golpe inmediato, con un despido masivo de empleados y varios suicidios producto de la tensión de las deudas. Negocios cuyos ejecutivos asistieron a las reuniones en las oficinas del entonces presidente Zedillo se ahorraron la pesadilla de la crisis – ya que fueron advertidos, compraron rápidamente una inmensa cantidad de dólares y renegociaron sus contratos en pesos.

Para empeorar la situación, el anuncio de la devaluación se dio a mitad de semana en un miércoles, y durante el resto de la semana los inversionistas extranjeros huyeron del mercado mexicano sin que el gobierno hiciera ninguna acción para prevenirlo o desalentarlo hasta el siguiente lunes cuando ya todo fue muy tarde.

El error de diciembre causó tanto malestar en la población que Salinas de Gortari no se atrevió a regresar a México durante mucho tiempo (él hacía campaña por el mundo para encabezar la OMC en ese entonces). El incidente también sirvió para hacer claro que su influencia en la administración de Zedillo se había terminado.

El error de diciembre y la crisis de 1994

Parte 1

La crisis de 1994 tiene un lado positivo que permite visualizar una vía alternativa para la economía mexicana. A pesar de los efectos negativos de la devaluación y de las características del plan de ajuste, endeudamiento de las empresas en divisas extranjeras, el desempleo propiciado por el cierre de empresas  y el crecimiento del sector informal, la devaluación también entraña un aspecto positivo de primera importancia que parece no haber existido durante la crisis de 1982.

La modificación del tipo de cambio ha significado una suerte de rehabilitación de la política de sustitución de importaciones, puesto que una devaluación del 80 por ciento (suponiendo que la moneda se establece a seis pesos por dólar) equivale a una tarifa en las importaciones de 50% aunada a un subsidio a las exportaciones del 60%. El proteccionismo implícito derivado de la devaluación propició un   impulso a la producción interna, recobrando el mercando interno y parte del empleo perdido en los años anteriores. Así, el cambio en los precios relativos, derivados de la devaluación, han reducido rápidamente el déficit de la cuenta corriente y la demanda se reorienta hacia el interior.

Muchos economistas creen que la crisis al inicio del gobierno de Ernesto Zedillo se pudo haber evitado si durante el mandato de Carlos Salinas de Gortari no se hubiera controlado el tipo de cambio para tener “un peso fuerte” artificial, y se hubiera devaluado paulatinamente en su momento. El peso tomó su valor real de golpe, provocando una enorme crisis económica. El Banco de México (BM) en el año de 1994 perdió montos considerables de sus reservas internacionales, buscado mantener el tipo de cambio al interior de la banda de flotación cambiaria, el secretario de Hacienda en ese entonces Jaime Sierra Puche considero necesario modificar el régimen de cambio nacional. Informó que el gobierno había decidido eliminar la banda de flotación cambiaria y dejar flotar el precio, pero se decidió ampliar la banda de flotación en lugar de desaparecerla.

Sin embargo, a los 3 días de ser ampliada la banda, disminuyeron notablemente las reservas del BM, se redujo alarmantemente el monto mínimo con el que es prudente que un banco central funcione estando en régimen de tipo de cambio determinado. Así que se decreta la libre flotación de peso, lo cual ocasiona la depreciación acelerada del tipo de cambio del peso frente al dólar que se ubico alrededor de $4.5 por dólar. La pérdida del valor del peso con respecto al dólar daba inicios esperando lo peor por venir.

Estos dos últimos eventos, y el creciente déficit de cuenta corriente alimentado por la demanda del consumidor y el enorme gasto gubernamental, alarmó a los inversionistas que habían comprado los tesobonos, principalmente ciudadanos mexicanos y algunos extranjeros, quienes los vendieron rápidamente, vaciando las reservas internacionales del Banco de México, las cuales de por sí se encontraban en niveles muy bajos.

La política ortodoxa que debía realizarse ante tal situación, era incrementar las tasas de interés, permitiendo que la base monetaria se contrajera, para evitar que más dólares siguiesen siendo extraídos de las reservas rápidamente (Hufbauer & Schott, 2005). Sin embargo, dado que era un año de elecciones (en ese entonces consideradas las más transparentes del país, y las primeras con observadores internacionales) y ya que el resultado hubiera sido distinto si había una desaceleración económica, el Banco de México decidió comprar deuda mexicana para mantener la base monetaria e impedir que las tasas de interés se incrementaran, lo cual, a su vez, causó una mayor fuga de dólares de las reservas internacionales a niveles históricamente bajos (que llegarían a 9 mil millones de dólares; a modo de comparación, el 2005 llegaron a $70 mil millones).

La crisis era inevitable, y terminar con la paridad fija del peso tan sólo era una de las muchas correcciones que tenían que realizarse. No obstante, aún después de las elecciones, durante los últimos 5 meses antes de la toma de posesión de Ernesto Zedillo, la administración de Salinas no realizó ningún ajuste. Algunos críticos sugieren que Salinas quería mantener su popularidad, ya que buscaba el apoyo internacional para su candidatura a director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Salinas por su parte, argumenta que había hablado con Zedillo para compartir la devaluación entre las dos administraciones, y que Zedillo decidió tomar la carga del ajuste económico en su totalidad.

Efecto tequila

El Sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) se caracterizó por un fuerte crecimiento económico y la privatización de numerosas empresas paraestatales, cuya desincorporación se realizó en condiciones de poca transparencia. Se destaca la privatización bancaria, que al llevarse a cabo sin contar con un marco regulatorio adecuado y dada la poca experiencia bancaria de sus beneficiarios, desembocó en la crisis bancaria de 1995.

De igual modo, la privatización de Telmex se llevó a cabo sin prever la entrada de otros actores al mercado, de modo que México acabó teniendo un monopolio privado que proporciona uno de los servicios en telecomunicaciones más onerosos del mundo, junto con uno de los hombres más ricos del orbe: Carlos Slim Helú.

Su principal acto en materia comercial fue la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte con los Estados Unidos y Canadá. El mismo día que dio inicio el tratado ocurrió el levantamiento zapatista. Que era como una protesta a la maniobra que estaba realizando Salinas, que estaba dejando rezagado a una gran parte de la población mexicana, es decir, Salinas anunciaba que México estaba apunto de entrar a las filas de los países de primer mundo, cuando irónicamente en algunas partes de territorio (Chiapas), se vivía en condiciones precarias de vida .Representando el movimiento zapatista una manifestación hacia la falacia que propugnaba Salinas de Gortari, con su fanática idea de que México pasaría a ser un país de primer mundo, después de firmar el TLC.

Efecto tequila

La presidencia de Ernesto Zedillo estuvo marcada por la crisis financiera más severa del siglo con repercusiones internacionales llamada fuera del país como Efecto Tequila. Zedillo y Salinas se culparon mutuamente de la crisis. Carlos Salinas, responsabilizó al llamado error de diciembre que fue la táctica de libre flotación de la paridad peso-dólar (la cual había estado controlada en el sexenio de Salinas) en diciembre de 1994, la cual causó una fuga masiva de divisas ante la situación política del país (levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, asesinato de Colosio y otros políticos, etc.).

El precio del dólar incrementó cerca del 100% inmediatamente, causando quiebras de miles de compañías, desempleo y que muchos deudores se vieran impedidos de pagar sus deudas. El gobierno de Zedillo ideó el Fondo Bancario de Protección al Ahorro(FOBAPROA) para apoyar a la banca nacional contra los deudores.

La crisis petrolera de 1982

Parte 2

En los buenos momentos el optimismo era tanto que López Portillo declararía que los mexicanos teníamos que prepararnos para administrar la abundancia. Durante esos días el barril mexicano de exportación se vendía en promedio a 45 dólares, pero las condiciones favorables empezaron a cambiar en 1981, por ejemplo, los países de la OPEP, en especial Arabia Saudita, incrementaron significativamente su producción haciendo que los precios iniciaran una espiral descendente que significó que el precio del barril del Brent, pasara de los 36.83 dólares en 1980 a los 32.97 dos años después.

Para 1985 dicho precio se ubicaba en los 15 dólares. Para México todo ese contexto se tradujo en lo que se conoció como la Crisis Petrolera de 1982.

Este colapso de la economía mexicana, que provocó entre otras cosas una devaluación del 400% al pasar el dólar de 22 a 70 pesos, motivó la firma en diciembre de 1987 del Pacto de Solidaridad Económica. Dicho acuerdo en ese entonces con Miguel de la Madrid como presidente (1982-1988), marcó el inicio de una política de contención salarial que se extendió por diez años bajo la firma de diferentes pactos.

Esta Política diseñada como pilar para sacar al país de dicha crisis, trascendió hasta nuestros días por medio de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, provocando que los salarios reales en la actualidad sufran un retraso de 28 años al ubicarlos en un nivel similar al que tenían en 1980. Sobre la reducción de la capacidad de consumo de las masas basta recodar que la Crisis Petrolera orilló a que en agosto de 1982 el precio de los productos básicos se incrementara en prácticamente un 100%: en dicho mes el valor del kilo de tortilla pasó de 5.5 a 11 pesos; el del pan blanco brincó de 50 centavos a 1 peso la pieza; en gasolina el salto fue de 6 a 10 pesos; y el del gas doméstico fue de 4.30 a 5.10 el kilo, etcétera.

Otro resultado de esta crisis fue lo que poco después se conoció como la crisis de la deuda: al arranque del gobierno de José López Portillo la deuda externa era de 21 mil millones de dólares, al finalizar dicha administración esta suma ya era de 76 mil millones de dólares. Esta problemática sería heredada por el ex presidente Miguel de la Madrid el cual al terminar su mandado dejó como uno de sus logros una deuda externa de 105 mil millones de dólares.

La otorgación de estos préstamos para auxiliar a la economía mexicana significó la imposición de durísimas condiciones para el gobierno por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), representando ello el despliegue de una política que ya se ha extendido por mas de un cuarto de siglo consistente en privatizar prácticamente toda la industria paraestatal, en  bruscos recortes del gasto social, en la eliminación de prácticamente todos los susidios para el campo y en una apertura comercial que tendría años después su principal expresión en el Tratado de Libre Comercio (TLC).

La Crisis Petrolera de 1982 a la postre significo el termino del Estado de Bienestar y el arribo del llamado neoliberalismo, acarreando un proceso sin precedentes de deterioro de los niveles de vida de las masas obreras y campesinas y que perdura hasta el momento. En octubre de 1987: ocurre una caída del Dow Jones, lo que se refleja en la economía mundial, llamado ‘Lunes Negro’ –‘Black Monday’ para los anglosajones- que todavía retumba en las memorias de millones de norteamericanos.

Aquel fatídico 19 de octubre de 1987 los cimientos de la mayor bolsa del mundo, Wall Street, se tambalearon por del pánico de millones de inversores que se lanzaron en masa a vender sus acciones. Esta crisis ya era un seguimiento de la crisis del 82 que no terminaba por estabilizarse.

 

 

La crisis petrolera de 1982

Parte 1

En 1977 López Portillo establece un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) comprometiéndose a “limitar el endeudamiento público, reducir el medio circulante, restringir el gasto público, fijar topes a los aumentos de salario, liberalizar el comercio exterior y limitar el crecimiento del sector paraestatal de la economía”. Sólo durante un año el gobierno mexicano cumplió con lo pactado pues con el descubrimiento de los yacimientos petroleros, la política económica sufrió considerables modificaciones; por ejemplo en el rubro de las inversiones el Estado orientó sus esfuerzos en la construcción de una infraestructura petrolera.

Con los tantos ingresos que representó el petróleo para México, el gobierno creyó haber encontrado el fin de los problemas económicos, al menos así lo reflejó el intenso crecimiento económico que se experimentó a partir de 1978 y que duró hasta los inicios de la década de los 80´s dando mucha confianza. Esta mejoría fue lograda en gran medida a la exportación del petróleo en crudo, actividad que ocupó el lugar central de la economía mexicana a finales de los 70´s ya que atrajo más de la mitad de la inversión pública, secundándola el área de servicios turísticos y urbanización.

Cabe señalar que el capital invertido fue producto de préstamos externos, al tener por aval al petróleo no dudaron en otorgarle créditos al Estado mexicano y al sector privado, mismo “que incrementó su deuda con el exterior de 6 800 millones de dólares en 1976 a 19 107 millones de pesos en 1982: casi el triple”. Pero a pesar de la recuperación el fenómeno no benefició directamente a la población, pues sus salarios se mantuvieron sin grandes modificaciones, peor aún, a éstos se les impusieron los llamados topes salariales, que según la versión oficial, no perjudicaban gravemente a los asalariados, pues se había incrementado la oferta de empleos.

La reacción natural a este hecho fue, entre otras, la migración hacia Estados Unidos lugar donde podrían obtener los recursos suficientes para allegarse de bienes materiales. El perfil de los inmigrantes era el de una mayoría masculina que tenían entre 16 y 30 años, cuyo estado civil era de soltero, es decir, el sector con mayor capacidad productiva que no encontraba en su país empleos bien remunerados, pues en México durante 1978, el salario mínimo se mantuvo en 107.11 pesos registrando un ascenso de 15.96 en 1979.

Para financiar la crisis, ya como presidente López Portillo (1976-1982), el régimen y la burguesía optaron por apostarle todo a la producción y exportación petrolera, la cual gozaba de un precio en el mercado mundial que aseguraba grandes utilidades. Para aprovechar mejor las oportunidades se decidió desarrollar significativamente la infraestructura de PEMEX, obteniendo los recursos incrementando la deuda externa. De esta manera, la economía mexicana fue petrolizada, al depender de este medio el 80% de los ingresos del Estado.

Efectivamente la estrategia adoptada ayudó a la economía a salir de la crisis del 76, sin embargo el modelo encerraba contradicciones que lo único que estaban haciendo era preparar el camino para una nueva crisis de mayor trascendencia. Para su éxito las medidas adoptadas por el gobierno dependían de que los magníficos precios internacionales del petróleo se mantuvieran, pero ésta no podía ser una situación indefinida.

Neoliberalismo en México

Surge un periodo de cambio de gobiernos de política económica llamados tecnócratas o neoliberales, teniendo como primordial característica el impulso de la economía de Libre mercado. Esto empieza con la disminución de aranceles a la exportación y el inicio de nacionalizaciones /privatizadas, cobra impulso con el ingreso de México al GATT en enero de 1986, con Miguel de la Madrid y alcanza su apogeo con la firma del TLCAN bajo el gobierno de Carlos Salinas, empieza a perder popularidad el nuevo modelo económico después de la gran devaluación del peso mexicano frente al dólar en los primeros días del gobierno de Zedillo.

Sucede con la Revolución algo similar a las Leyes de Reforma que empiezan a ser cosa del pasado. El discurso oficial incorpora los términos: globalización comercio internacional, integración de mercados. La clase política mexicana que impulsó este cambio era una clase de políticos jóvenes, la mayoría economistas educados en Estados Unidos o Gran Bretaña.

Después de décadas el PRI había perdido a sus principales dirigentes. Aunado a esto dentro del mismo partido surgen desacuerdos entre los que quieren conservar el antiguo modelo económico y los llamados tecnócratas, que finalmente harían la lucha al interior del partido;  dentro del PRI destaca de la antigua Revolución, el hijo del general Lázaro Cárdenas, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, que a la postre fundaría un nuevo partido político el PRD.

De 1982-1988 entra  Miguel de la Madrid que llega al poder en una de las épocas más difíciles del país, mucho debido a su antecesor José López Portillo, quien nacionalizó la banca tres meses antes de salir del poder. Como resultado, la inflación subió a un promedio de casi 100% cada año, el desempleo creció a 15% entre 1983 y 1985 y hubo caídas drásticas en producción, sobre todo en industrias gubernamentales, ya para ahí entonces anticuadas.

Para resolver tales problemas, emprendió la Renovación Moral de la sociedad, elaborando un Plan Global de Desarrollo, estableció a nivel constitucional un sistema de planificación democrática y más importante, inició con la apertura económica, la desregulación y descentralización así como la privatización de empresas estatales, algo que seguiría bajo su sucesor; como resultado, el número de paraestatales bajaron de 1155 en 1982 a 412 en 1988.

El sistema bancario se volvió a descentralizarse también durante ésta época de una forma extraoficial. Ante la severa crisis económica (donde se alcanzó el 3,100 por ciento de devaluación del peso), se establecieron los Pactos de Crecimiento Económico con los diversos sectores sociales, mediante los cuales el gobierno subsidiaba parte de los precios de los productos básicos y los productores/distribuidores se comprometían a no aumentarlos

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